Puntualidad scout
Horece Mann, un educador americano, decía que la impuntualidad en atender una cita es un claro acto de deshonestidad. Igual puedes robar el dinero de una persona si robas su tiempo. Ser puntual debe ser un timbre de honor para un scout, pero ¡cuánto cuesta! Por eso, os recomendamos una serie de hábitos y comportamientos para vencer esa falta de tacto.

Ante todo, piensa bien si a la hora que has quedado puedes estar. Muchas veces decimos que “sí” con bastante improvisación, sin pensar que no nos va a dar tiempo. Hacer esperar a otro es una grave desconsideración hacia su tiempo, que, al menos, es tan valioso como el tuyo.
En segundo lugar, analiza qué tareas puedes hacer en otro momento, y el tiempo que las mismas te van a requerir. A lo mejor dedicas demasiado tiempo a tareas que podrían ser más mecánicas o rutinarias, y en cambio, no das un margen a tiempo con los demás, que, siempre suele ser más elástico.
Para actividades con un horario determinado (colegio, trabajo, eucaristía dominical, citas con el médico, clases particulares), la regla de oro es: calcula el tiempo que tardas desde tu casa y súmale otros diez minutos. Solo así llegarás puntual y podrás pararte con otras personas por la calle y ofrecerles tu tiempo.
En nuestro grupo queremos formar personas útiles y consideradas hacia los demás. Recuerda que la Ley Scout nos habla de ser dignos de confianza (artículo 1), serviciales (artículo 2) y corteses y educados (artículo 5). Pongámosla en práctica. No es tan difícil.
Via | Santyago




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